Desde niña, la palabra japonesa “Tsuru” (Grulla) estaba enmarcada en la buena fortuna y que mejor si armabas 1000 “Tsurus” en origami, la buena fortuna, la salud y prosperidad iban a rondar la casa siempre. Bajo esa creencia, hasta el día de hoy, cada vez que alguna persona caía enferma, una forma de pedir por su recuperación era fabricando 1000 “tsurus” de origami.

Desde hace poco tiempo, leer libros se ha convertido en una de mis pasiones y visitar librerías de la ciudad uno de mis pasatiempos favoritos. Junto a ello descubrí la literatura japonesa (cada vez que visito Communitas, uno de los estantes obligados de ojear es el destinado a literatura japonesa-oriental).

Mirando los libros del estante encontré uno que me llamó la atención: “Mil Grullas”. Al instante pensé que la trama tenía relación con la costumbre de hacer las mil grullas en origami para la buena fortuna o qué de repente explicaba aquella creencia, y cómo el libro no estaba muy caro lo compré.

Afortunadamente, me equivoqué. Gracias a este error conocí a Yasunari Kawabata, un escritor japonés ganador del Nobel en 1968. Creo que para ser un buen escritor (o dedicarte a las artes) una característica particular – hasta a veces perversa- es que la persona haya tenido experiencias extremas que hayan contribuido a aflorar su sensibilidad. Esa sensibilidad aguda convierte el sufrimiento en expresiones de arte magistrales.

Como menciona el resumen del libro: “Mil Grullas” es una historia acerca del deseo, el arrepentimiento y la sensualidad”. A esto agregaría la tradición, el legado y la venganza; lo que hace de “Mil grullas” una lectura recomendable. Complementado a ello,  los objetos y la ceremonia del té en si misma se convierten en personajes importantes dentro de la trama. El significado de las mil grullas no está explícito, lo cual puede llevarte a  viajar por el mundo imaginario para que cada persona que lea el libro le dé un significado diferente.

La historia de traición no es el típico triángulo amoroso. En esta historia la traición se circunscribe entre 4 personajes en un inicio: Chikako, el padre de Kikuji, la madre de Kikuji y la señora Ota en una primera etapa. El cuatro (shi) un número perverso para la cultura japonesa por su significado de muerte, connota destrucción, tristeza, agonía y muerte en la historia. Se puede apreciar que lo oscuro se transmite de generación en generación, es el  caso de Kikuji y la hija de la señora Ota: Fumiko. Siempre bajo la sombra gris de Chikako, mujer marcada desde el nacimiento por una mancha en uno de sus senos. La mancha expresa lo sucio, la maldad, lo ambicioso, la imposiblidad  de Chikako de ser madre. Ella es la pieza que quiere articular el destino del joven Kikuji.

Una historia llena de símbolos que nos hace volar la imaginación.

 
Fuente: KAWABATA, Yasunari; “Mil Grullas”, Ed. Austral; 2014

Mil Grullas!!!!